El origen y la receta del pan de muerto ¡Muy fácil!

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Pan de muerto
Foto/fuente: canva.com

En México, las tradiciones son muy importantes y son tomadas en cuenta con mucha seriedad, cada celebración popular es planificada y organizada a tiempo, como por ejemplo el Día de Muertos, que es muy bien preparada con todos sus rituales, vestimentas y comidas, entre las que se encuentran el conocido pan de muerto.

El Pan de Muerto es una receta tradicional y deliciosa de México que no puede faltar durante esta celebración. Pero ¿ya conoces sus orígenes? Pues te lo contaremos. Durante la época prehispánica, los mexicanos preparaban el pan de mariposa o lo que es lo mismo la «papalotlaxcalli», bocado exclusivo para esas fiestas. Se trataba de una especie de tortilla a la que le aplicaban una masa cruda en forma de mariposa, de allí viene su nombre.

En la ceremonia del Día de Muertos, se realizaban ofrendas en esa época prehispánica, algunas eran muy semejantes a las que se realizan en la actualidad, por ejemplo, la ofrenda que se le daba a la Diosa Cihuapipiltin, es especial para aquellas mujeres que han fallecido mientras daba a luz en su primer embarazo, pues se tenía la creencia de que sus espíritus quedaban penando causando graves enfermedades a los niños. Por esta razón, les realizaban ofrendas en el templo. Las ofrendas eran panes con formas de mariposas o rayos, elaborados con amaranto y pan ázimo (de maíz seco y tostado).

 

Receta del Pan de muerto

Ingredientes del Pan de Muerto:

  • 500 gr de harina
  • 5 gr de levadura de pan
  • 5 gr de sal
  • 130 gr de azúcar
  • 3 huevos
  • 120 gr de leche
  • La ralladura de una naranja
  • Un poco de agua de azahar
  • 100 gr de mantequilla (que esté a temperatura ambiente)

Preparación del Pan de Muerto:

Para hacer el pan de muerto, toma un bol y mezclar todos los ingredientes sin la mantequilla y con solo 2 huevos (reservar el otro para pincelar). Comenzar a amasar con las manos todos los ingredientes, aunque también se puede usar un robot de cocina. Se formará una masa bastante seca al principio y así debe quedar, pues más adelante se suavizará más cuando se le añada la mantequilla.

Amasar un par de veces por 1 o 2 minutos, haciendo descansos de 15 minutos entre cada uno, para luego proceder a añadir la mantequilla y mezclarla hasta que quede totalmente integrada. Se deja reposar por 15 minutos más y se amasa nuevamente como al principio, pero esta vez con descanso entre sí de 20 minutos hasta que la masa quede elástica y muy fina.

Una vez que ya está lista, hay que hacer una bola con ella y colocarla en un cuenco previamente aceitado, se tapa y se mete al refrigerador durante toda la noche con el fin de que se retarde el proceso de fermentación.

Al día siguiente se saca de la nevera para que tome una temperatura ambiente, se envuelve una porción en plástico y la otra se comienza a trabajar y que se dividirá para hacer los huesos que irán de adorno (sin esto, no sería el característico pan de muerto). Bolear la porción más grande. Las otras dos terceras partes se usan para hacer los huesos y otra bola más pequeña y se van colocando en forma de cruz sobre la porción más grande y la bola pequeña en el centro. Los extremos se deben meter bajo el pan. Hay que hacerlo con delicadeza, pues se pegan.

Luego, se vuelven a tapar con plástico para se sigan doblando, pues debe estar bien fermentado antes de entrar al horno. Pincelar con huevo batido y espolvorearle un poco de azúcar. Hornear a 200° durante unos 20 minutos hasta que suba y luego bajar la temperatura a 189° por 10 minutos más. Pasado este tiempo, sacar del horno y dejar reposar. Solo queda degustar el Pan de Muerto.

Fuente: Gobierno de México – Blog